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El marketing educativo se realiza desde el alumnado, pasando por las familias y llegando al profesor y al centro educativo. Consigue el cambio educativo de tu centro, la motivación de tus hijos desde la motivación del profesor por parte de los padres y madres. De ahí la importancia de dar las gracias el trabajo de los demás, incluso el del profesor de tu hijo o hija.

Para promocionar el cambio educativo es necesario actuar desde todos los flancos posibles. Está claro que el papel del profesor es crucial, la motivación al alumnado es algo que hoy en día no se puede cuestiona. ¿Se puede conseguir un cambio educativo enseñando igual que hace 50 años? La respuesta es más que obvia, NO.  Se puede dejar todo ese peso en que el profesor tiene que cambiar sus métodos de evaluación, metodología, enseñanza… Pero… ¿Quién se da cuenta de ese cambio?¿Los alumnos? Ellos pueden comparar con otros profesores de ese momento, pero no tienen la conciencia de la evolución y el coste que le ha llevado al profesor hacer ese cambio. ¿La dirección del centro educativo? Probablemente entre problemas de fechas de excursiones, eventos, actividades y problemas con alumnos, famiilas y la propia instalación no sea capaz de valorar como se merece esa nueva intervención educativa.

Los familias son los encargados de dar las gracias al profesor de su hijo. Ellos son los que pueden ver la dedicación que les está realizando a esta etapa que será única para sus hijos. No me refiero al aporte académico. Este es un punto de controversia. Y aquí es donde empieza el cambio educativo.

L@s alumn@s no son más felices porque saquen mejores notas

Los profesores no son mas felices porque l@s alumn@s saquen mejores notas.

Las madres y padres son felices porque l@s alumn@s sacan mejores notas.

Pero la experiencia me dice, desde la humildad:

Las madres y padres de l@s alumn@s que son felices, son mucho más felices que los que se fijan sólo en la calificación.

¿Cómo he llegado a esta conclusión? Os preguntaréis.

Ayer mismo tuve la reunión de padres y madres con mi curso, es un curso excepcional donde los problemas disciplinarios no son especialmente relevantes, donde el alumnado participa, donde las familias se involucran en mayor o menor medida con los aspectos académicos de sus hijos. Llevo varios años haciendo una reunión de padres y madres la cual siempre es un punto delicado del año. Ya que algunos familiares en ocasiones se han posicionado en el lado contrario del profesorado y del equipo docente más que navegar hacia el mismo rumbo,  y no nos engañemos, es un examen para los profesores que hay que aprobar sí o sí. Este año cambié el chip a la hora de afrontarla y pensé. Si yo consigo motivarme para la reunión de padres y madres, posiblemente ellos se contagien de la motivación y la emoción que tiene el profesor. Pensé que era mi obligación transmitirles cómo doy las clases con sus hijos. No puedo dar unas clases amenas y divertidas y que lleguen los padres y dar una “chapa” imponente. SI quieres ver cómo crear el cambio en tu colegio te dejo mi anterior post: el cambio educativo en 7 pasos

La emoción se transmite, de profesor al alumnado y de estos a las familias. He descubierto que también entre familias y profesores puede transmitirse esa emoción.

Para motivarme decidí hacer algo diferente. Planteé una dinámica entre ellos, una carta que posteriormente leeríamos a l@s alumn@s en clase… pero no me terminaba de encajar. Finalmente me decidí a hacer una actividad que por la edad de mis alumnos no puedo realizar demasiadas veces pero sin embargo si que me en encanta. Esa actividad es un Kahoot. Dicha actividad, que muchos de vosotros conoceréis  es un quiz en el cual se hace en tiempo real y los jugadores responden usando sus teléfonos móviles. Para conseguir la mayor difusión posible, desde la semana anterior me encargué de “echar cebo” como se suele decir en la pesca, e ir azuzando a mis alumn@s para que instigaran a sus padres a venir ese día.

El éxito de la reunión de padres y madres ha sido transmitirle emoción a las familias a través de sus propios hijos durante todos los días previos al evento.

Algunos padres y madres  no pudieron venir a la reunión, por motivos laborales, otros por motivos personales pero todos me dieron su razón. Pocas fueron las familia que no se pronunciaran de si podían asistir o no al día de la reunión. Las únicas dos premisas que les dije a los chicos y chicas fueron: Tenéis que decirle a vuestros padres que se traigan el móvil con batería por que vamos a hacer un juego  y al final al ganador del juego le daremos un premio “de los nuestros”

Ese “premio de los nuestros” no es otra cosa que un aplauso de sordos, el cual se hace levantando las manos y agitándolas en el aire. Es una broma que tenemos en clase a veces cuando hacemos algún juego.

Una vez encontrada la idea, promovido a través de las bajas esferas y todo preparado fue cuando la noche antes me puse a pensar y no pude acostarme antes de la media noche diciéndome.. Estoy deseando que llegue mañana por la tarde, sin darme cuenta ¡me he emocionado en una actividad que no es para l@s alumn@s!.  Y he involucrado a sus familias en mi aula. Estoy deseando que llegue mañana por la tarde, y voy a a empezar la reunión  diciendo…. Estoy deseándolo.

Nunca pensé que iba a decir que estaba deseando que llegara la reunión de padres y madres.

Cuando llegó el momento fui recibiendo a los asistentes, siempre con una sonrisa y la confianza de haber hecho una prueba en casa con mi mujer, y al terminar la actividad darme su veredicto: ” al principio pensaba que vaya una chorrada que me estás haciendo pero conforme iba avanzando me di cuenta de que estaba muy involucrada”. Y eso mismo sabía que lo iban a hacer los padres.

Les expliqué algunas cosas básicas, les enseñe a entrar en la actividad de Kahoot y cuando estaban todos listos empezamos el juego. Las primeras preguntas eran de calentamiento mental, pero sabía que iban a caer en la última. Las escribo para que veáis lo sencillas que eran.

  1. 2 + 2
  2. 2 + 2 + 2
  3. 2 x 2 x 2
  4. 2 + 2 x 2

Gracias a estas sencillas preguntas me gané las risas de la mayoría, ya que casi todos cayeron en la pregunta número  cuatro, pensando que la respuesta correcta es  8 cuando en realidad es  6. Los comparé con sus hijos, recordándoles que ellos sí sabrían hacerla y les dije que ya no se les iba a olvidar más el orden de las operaciones.

A partir de ahí, habiendo roto el hielo todo fue sobre ruedas. Una pregunta sobre el respeto y la respuesta era la que me daba pie para explicar el siguiente punto. Otra pregunta sobre los viajes y con esa introducía el tema del viaje de estudios de final de curso. Otra sobre la fecha de la prueba de diagnóstico y podía explicar cómo se haría ese examen final. Todo muy ameno, entre risas, que alivian la tensión del momento y generan confianza.

Quería que ellos pensaran: “si el profesor se ha currado tanto esta reunión, esto será lo mismo que haga con nuestros hijos. Eso me gusta, y mucho”

Todo esto estaba basado en una idea mía. La cual me he forjado durante años: Preocúpate por algo, analízalo y ponle solución. Hasta este momento no había llegado más allá de esa solución. Llevo poniendo soluciones  que mejoran la usabilidad de mi clase, de la comunicación en mi centro, de la implicación de las familias y me había quedado ahí. Este año y a raíz de esta reunión de padres y madres que me dieron las gracias algunos por separado me dijeron: “Pablo,el blog de los alumnos es una maravilla. Gracias por crearlo y mantenerlo“.  Me emocioné por que he trabajado mucho en él y en sacarlo adelante cuando nadie me apoyaba. Cual fue mi sorpresa cuando otra madre se acerca a mí, al profesor de su hija, y me dice: “Mi hija es la segunda que está contigo, hace los deberes con ilusión, viene al colegio con alegría y una sonrisa en la cara. Gracias por ser como eres y por la emoción que les transmites”. Terminaron sus palabras y yo con los ojos empañados no pude decir nada. Me quedé atónito. Nunca una palabras me habían llegado tan profundamente. Terminé en el centro, me marché a casa y cuando llegué miré el correo electrónico por última vez antes de ir a la cama. Tenía un mensaje de una madre, y lo copio literalmente en este post:

Estimado profesor,

Esta tarde hemos asistido a la reunión más divertida y a la vez productiva de todas (y le aseguro que no son pocas). Y estamos convencidos de que lleva mucho más tiempo y esfuerzo preparar una sesión de trabajo como esta, que no aquella(sin menospreciarla) en la que te hacen entrega de una documentación que nos limitamos a leer.
Estamos muy contentos de que seas el tutor de nuestra hija y el ver lo feliz que va al colegio nos alegra y tranquiliza. Ella está muy contenta y orgullosa de ti.
Tanto a ella como a nosotros nos gusta mucho la manera que tienes de trasmitirles valores y conocimientos.
Gracias Pablo

Esto supuso un nivel de euforia interior que no era capaz de asimilar. He marcado su correo como destacado para tenerlo presente. Ahí descubrí lo importante que es agradecer el trabajo a una persona que se pasa tantas horas con nuestros hijos (y hablo también como padre). Un simple gracias no puede hacer mal a nadie, pero no me refiero a un gracias de boquilla. Un gracias al profesor con sentimiento. Un gracias con profundidad, con entusiasmo. Agradeciendo de verdad.

Los agradecimientos, como dijo Unitxer Zenón  en el congreso de marketing educativo Eduketing 2017: tienen que estar presentes en nuestra vida. Son el motor de las cosas. Son el impulso para que los profesores que abogan por el cambio educativo sigan haciendo lo que hacen. Para que sigan esforzándose. Así que como es de bien nacido ser siempre agradecido,  agradezco tu interés por leer este post.

¿Te ha pasado algo parecido en algún momento? Me encantaría que me lo contases.